Y lo decidí

Le di un sorbo a mi pisco sour, lo puse sobre la barra y volteé a ver a mi amiga diciéndole “Ya lo decidí, lo voy hacer. Voy a vender todo y me voy.” Fue ese día, en la barra de mi bar favorito, que decidí hacer algo que había “planeado” por mucho tiempo… viajar de Lima a Alaska por tierra.

Estaba en el momento adecuado en mi vida. Había terminado la carrera, la tesis y su sustentación, estaba a la mitad de mi segunda carrera, había terminado con mi última novia seria hacía algún tiempo ya trabajaba desde casa y básicamente solo vivía en ese círculo.
Fue así que decidí empezar las preparaciones para irme y concretar el plan que había estado en mi mente desde que leí un libro sobre un viaje desde la Patagonia hasta Alaska hace muchos años.

Empecé a organizar mi partida tramitando la visa a los EEUU (vencía relativamente pronto) y dejando todos mis asuntos en orden. Dejé el lugar donde vivía, vendí mis dos autos y casi todo lo que poseía. Sin embargo, no había resuelto como iba a dejar a mi abuelo. Él no dependía de mí, al menos no en el sentido económico. Sin embargo, yo siempre fui muy cercano a mis abuelos paternos y mi abuelo era el último que quedaba. El falleció en los últimos días del 2015, yo estuve ahí.

Aunque fue muy triste para todos, en cierta forma creo que nos permitió a varios miembros de la familia poder continuar con nuestras vidas. Él tuvo una larga, productiva e interesante vida… ahora me tocaba a mi salir a buscar aventura.

Aventura! A veces creo que no sabía lo que buscaba al irme, pero si algo que pensé que probablemente encontraría, sería eso… y vaya que lo encontré.

Unos 5 meses después de decidirlo “oficialmente”, todo estaba listo y salí de mi casa. Ese 21 de Marzo del 2016 tome un taxi desde la puerta de mi casa a la estación de buses y empecé lo que se volvería la aventura de mi vida… solo que aún no lo sabía.